Conócenos
Sobre Nosotros
Desde 1963, La Vilalta ha sido mucho más que una tienda: somos un espacio de cercanía, confianza y dedicación.
Nos impulsa la pasión por conectar contigo: ofrecerte productos que inspiran, acompañarte en momentos especiales y mantener viva la ilusión de descubrir algo nuevo.
Una historia que nace del esfuerzo y la ilusión
De Maria Antònia Martínez a una tradición que sigue viva
Todo comenzó con Maria Antònia Martínez Díaz, una mujer emprendedora que decidió abrir su propio negocio en el centro de Rubí. Con el tiempo, aquella pequeña perfumería y librería de la calle Rafael Casanova nº12 se convirtió en un punto de encuentro para vecinos y familias. Su marido, Gaspar Vilalta, dejó su trabajo como mecánico para unirse a ella, y juntos dieron forma a un comercio que creció con el cariño y la confianza de toda una comunidad. Así nació Establiments Vilalta, un nombre que hoy sigue siendo sinónimo de cercanía y dedicación.
Más que una tienda, un lugar lleno de recuerdos
Can Vilalta, el sitio donde siempre encontrabas lo que buscabas
Durante décadas, entrar en Can Vilalta era una experiencia en sí misma. En sus estanterías convivían juguetes, artículos de regalo, perfumes, material escolar, y hasta piezas de artesanía religiosa. Cada cliente encontraba algo distinto, algo que le evocaba una historia o una etapa de su vida. Por eso, para muchos rubinenses, Vilalta no es solo una tienda, sino parte de su memoria colectiva, un espacio que conserva el alma del pequeño comercio de toda la vida.
Tradición familiar y compromiso con el futuro
Tres generaciones apostando por el comercio local
Hoy, el legado de Maria Antònia sigue más vivo que nunca. Sus hijos y nietos continúan al frente del negocio, adaptándolo a los nuevos tiempos sin perder la esencia que lo hizo único. Núria Vilalta emprendió su propio camino en el mundo de la perfumería y la estética, mientras que Blai y su esposa Carol mantienen abierta la tienda familiar, enfrentando los desafíos del comercio moderno con la misma pasión de siempre. Porque en Establiments Vilalta, cada generación ha sumado su esfuerzo para mantener viva una forma de entender el trabajo, la familia y la ciudad.